La disfunción eréctil no se debe en ningún caso al exceso de actividad sexual o a masturbación en el pasado, y no existe ninguna relación con la esterilidad. La Organización Mundial de la Salud define la disfunción eréctil como una enfermedad de clase III. Teniendo un alto rango de severidad y discapacidad.
Disfunción Eréctil
La mayoría de los varones pueden padecer en alguna ocasión aislada dificultades para conseguir la erección, pero alrededor de un millón y medio de hombres en España entre 25 y 70 años presentan un trastorno permanente o crónico de la erección. La disfunción eréctil es por lo tanto, una enfermedad muy frecuente, que afecta a más de 100 millones de hombres en todo el mundo. Esta enfermedad repercute negativamente en la calidad de vida de todos los hombres que la padecen. Los pacientes con Disfunción Eréctil ven minada su autoestima, les crea inseguridad, ansiedad y en muchas ocasiones son rechazados por su pareja.
Un problema muy frecuente se presenta con los pacientes que sufren de Diabetes, varios estudios han comprobado que entre el 30 y el 50% de los enfermos diabéticos mal controlados están afectados por problemas en la erección. El factor más importante, junto con la duración de la enfermedad, es la falta de un adecuado control, ya que en estos casos aparecen alteraciones en los vasos sanguíneos y en los nervios, que son los principales elementos directores del mecanismo de la erección.
Disfunción Eréctil
Por otro lado, el consumo abusivo de alcohol así como ciertos tipos de drogas, pueden producir disfunción eréctil transitoria en muchos casos, un factor realmente precupante hoy en día.
En todo sujeto con disfunción eréctil debe evaluarse el riesgo cardiovascular. Una vez que se establece el perfil de riesgo y se toman las medidas apropiadas, el tratamiento farmacológico convencional de la disfunción eréctil con inhibidores de la 5-fosfodiesterasa (PDE5) es eficaz en la mayoría de estos pacientes; además, estas drogas son seguras desde el punto de vista cardiovascular.
|